Aulas sensoriales 0-3: estimular los sentidos sin poner el riesgo en la bandeja
Nos encantan los espacios sensoriales y creemos que deberían tener su tiempo y su lugar dentro de las escuelas infantiles, porque durante los primeros años descubrir el mundo pasa, en buena medida, por tocarlo, escucharlo, observarlo, moverlo y experimentar con él.
Ofrecer momentos preparados para esta exploración permite trabajar texturas, sonidos, luces, temperaturas, movimiento, equilibrio, coordinación o relaciones de causa-efecto, respetando además algo fundamental a estas edades: no todos los niños necesitan los mismos estímulos ni los reciben de la misma manera.
Hasta aquí seguramente estamos todos de acuerdo. El problema aparece cuando confundimos «sensorial» con poner muchas cosas pequeñas dentro de una bandeja.
Un ejemplo que encuentro con demasiada frecuencia son las bolas de gel. Blanditas, resbaladizas, frescas y con una textura muy particular cuando las aprietas, sensorialmente pueden resultar estupendas. Pero pensad ahora en una cápsula de detergente: también es blandita, tiene un tacto curioso, colores llamativos y se deforma cuando la presionas. Sin embargo, a ninguno se nos ocurriría preparar una actividad sensorial para bebés con pods de detergente.

Entonces, ¿por qué con otros materiales dejamos de hacernos la misma pregunta?
En algunas de las auditorías que realizamos en escuelas infantiles hemos encontrado bolitas de gel muy pequeñas, ya deshidratadas, que habían quedado olvidadas en una esquina o incluso dentro de un cesto de los tesoros después de realizar una actividad. Algunas son tan diminutas que pueden pasar perfectamente desapercibidas durante la recogida y la limpieza, pero no necesariamente para un peque que explora el suelo y que todavía utiliza la boca como una forma más de conocer lo que encuentra.
Imaginad que una de esas bolitas termina en su boca y queda alojada en la cavidad oral o que consigue tragarla y comienza a rehidratarse dentro de su organismo. Algo que parecía diminuto e inofensivo puede convertirse en un problema muy serio.
¿Significa esto que debemos renunciar a las aulas sensoriales? Todo lo contrario. Significa que deben estar pensadas para que el bebé explore, participe, se mueva, descubra y reciba estímulos adecuados a su momento evolutivo, y eso implica tener en cuenta características como llevarse todo a la boca y los riesgos asociados.
Podemos crear experiencias magníficas utilizando paneles sensoriales correctamente fijados, superficies con diferentes texturas y relieves, juegos de luz y sombra, espejos de seguridad, elementos sonoros adecuados a la edad, telas de dimensiones seguras dentro de una propuesta concreta, agua, arena apta para uso infantil, elementos naturales seleccionados según la edad y el tamaño, circuitos táctiles, materiales blandos o equipamiento sensorial específicamente diseñado para este tipo de espacios.
Desde el Certificado S+ defendemos precisamente esto: no eliminar experiencias para conseguir espacios seguros, sino utilizar elementos adecuados para disfrutar de la actividad, estimular, educar y favorecer el desarrollo que buscamos.
La estimulación sensorial tiene muchísimo valor durante los primeros años y precisamente por eso merece algo más que reproducir la última actividad que hemos visto en redes.
Y ya que hablamos de redes… hay otra propuesta que vemos repetirse de un centro a otro y que merece una reflexión: bebés tumbados boca arriba mientras se cubre la zona con un plástico transparente sobre el que el adulto vierte líquidos, bolitas, piezas de colores y todo aquello que consiga un resultado visual espectacular. Repetimos: confundimos impacto visual con estimulación sensorial.
Puede resultar muy llamativo en un reel, incluso conseguir unos cuantos followers, pero una experiencia sensorial debería estar pensada para que el bebé explore, participe, se mueva, descubra y reciba estímulos adecuados a su momento evolutivo. No se trata de ofrecer cuantos más estímulos mejor o más impactantes, sino de seleccionar los adecuados y permitir que el niño experimente con ellos.
Y ahí volvemos a nuestro terreno: si sabemos qué queremos estimular, también podemos elegir materiales y propuestas que permitan hacerlo sin introducir riesgos innecesarios ni “servidos en bandeja”.
© M Ángeles Miranda. Auditora de Seguridad Infantil para la Asociación Nacional de Seguridad Infantil.
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Imagen realizada con IA para ilustrar el riesgo del post.

ASOCIACIÓN NACIONAL DE SEGURIDAD INFANTIL