10 beneficios de ir al cole caminando

¡Seguro que se te ocurren mil más!

10 beneficios de ir al cole caminando

Septiembre se ha convertido en los últimos años en el mes donde volvemos a examinarnos de forma personal para retomar aquellos buenos propósitos que un primer día de enero decidimos llevar a cabo y que la vuelta a la rutina tras las vacaciones y el inicio de un nuevo curso nos obliga a replantear como si de una recuperación de asignatura vital se tratara. Quizás sea por esa rutina que el día a día nos impone que muchos de estos buenos propósitos se quedan a medio camino sin culminar el objetivo propuesto.

Y hablando de caminos, el trayecto al cole es uno de esos hábitos que se convierten en actos automatizados de meter prisas a los pequeños, de competir por aparcar lo más próximo a la puerta del cole, de caos absoluto si la lluvia (los niños no son Gremlins, ni efervescentes, en serio: mola mucho pisar charcos) hace acto de presencia, de riesgos innecesarios y sobre todo de forma inconsciente…y ¿si hacemos algo por cambiarlo?

Recuerdo que los de la generación de Yo fui a EGB transitábamos hasta el colegio de forma autónoma desde bien pequeños, con hermanos o solos hasta que encontrábamos por el camino compañeros de nuestro curso o de otro cole cercano que al final se convertían también en eso: en compañeros de andanzas…donde nuestros miedos (los transmitidos por nuestros progenitores) se limitaban al bosque (clara influencia de Caperucita y otros relatos similares). Una generación más tarde transformó el miedo al bosque por el de a la urbe (discúlpenme, pero no sé a que “lobo” atribuirle este sinsentido) con el resultado que la protección infantil se marcó como objetivo llevar a los pequeños en automóvil (en ocasiones veo a niños en el asiento delantero sin ningún tipo de sistema de retención) hasta la misma puerta del aula, perdón del colegio. ¡El padre o la madre que más cerca aparcara (aparcar es un decir) se llevaba el premio a progenitor del año!

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¡Afortunadamente desde hace tiempo varias voces se han levantado (mucho tenemos que agradecer a la filosofía Tonucci) en contra de esta moda de utilizar el coche para todo, pensando que así a nuestro retoño no le iba a pasar nada “malo” cuando lo que estábamos haciendo era sobreproteger! Voces que ofrecen argumentos y soluciones que propician un cambio en el modo de ver las ciudades en general y los entornos escolares en particular.
Hacer el trayecto hasta el colegio caminando puede resultar “vintage” si os parece más atractivo denominarlo de esta forma, pero además (y ya me centro en el tema) tiene otras ventajas para niños y mayores:

  1. ¡Menos humos! Efectivamente menos coches, menos contaminación, más sostenibilidad.
  2. Y como hay menos contaminación, menos coches, evitamos el caos y con él el estrés de cada mañana de: ¡llegamos tarde! ¡Corre! ¡Nos quedamos sin aparcamiento en primera fila! Ahyyy con las prisas casi atropello/me/nos atropellan! (siiii, no olvidamos poner el despertador 10 minutos antes para los “im-PREVISTOS”, aunque si suceden cada día, podemos dejarlos en previstos…).
  3. Y reducir el estrés, los malos humos, los riesgos y favorecer la movilidad peatonal hace que los entornos escolares y las ciudades sean más amables y por supuesto, para que las vivan las personas y no para uso y disfrute de los coches.
  4. Y si las personas (grandes y pequeños) disfrutamos de la ciudad como peatones, con menos humos y menos estrés) prevenimos la obesidad entre otras ventajas que se resumen en: ¡mejora nuestra salud en general!.
  5. Y al disfrutar de nuestra ciudad a pie conocemos mejor nuestro entorno: ¡su historia, vegetación, monumentos, edificios singulares…parques que desde el coche ni se veían!.
  6. Y mientras descubrimos nuestra ciudad y hablamos con nuestros hijos de planes para hacer, del día a día… fortalecemos vínculos por eso, porque hablamos y no miramos el móvil.
  7. Y como no miramos el móvil y nos vamos fijando en las señales, respetando las normas de seguridad vial, educamos a nuestros hijos en prevención.
  8. Y al educar a nuestros hijos en prevención son más autónomos, fomentando su seguridad y enseñándoles a ser peatones responsables.
  9. Y esa autonomía de ir por la calle caminando con más personas con las que hacer juntos el trayecto, por lo que establecemos nuevas relaciones personales.
  10. Y al llegar al cole (y al trabajo) el paseo nos ha acabado de despertar sin estresarnos por lo que aumenta la creatividad.

¿Queréis más? Seguramente hay muchas más ventajas, pero estas son las más obvias y quizás por eso…de vez en cuando conviene recordarlas.

© M Ángeles Miranda. Consultora/Auditora de prevención de accidentes infantiles® para la Asociación Nacional de Seguridad Infantil.

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